Estalactite y estalagmita



"De todos los sentidos, el del olfato es el que mejor sabe hacer alderredor de un punto único.Ofrece una via de acceso diferente de aquella que conduce al vacío interior mediante la audicíon de los ritmos acuáticos...El olfato, mejor todavía que los otros sentidos, permite sentir la armonía de la organización del mundo.




El olor natural introduce, por su misma fugacidad, al sentimiento de esse acuerdo universal que hace incomprensible a la muerte y que autoriza la esperanza de un mundo mejor. “El choque fugaz” se convierte en “llamada súbita” La unidad entre la naturaleza y el hombre da a este la ilusión de una una unidad interior en el mismo. Esta sensación le restaura el hilo que que entre el corazón y el espirito se le habia roto. Un perfume simple se le convierte en una toma de conciencia de sí. Ésta tiene efecto asociar su yo a la naturaleza, hasta ese instante extraña.”

Ciudad- un pantone de olores.

"El aire de un lugar es un caldo espantoso donde se mezclan humaredas, azufres;vapores acuosos, volátiles, oleosos y salinos que exhalan de la tierra y, si es necesario, las materias fulminantes que vomita, las mofetas, aire mefíticos que se desprenden de los pantanos, de minúsculos insectos y sus huevos, de animáculos espermáticos; y lo que es peor, los miasmas contagios que surgen de los cuerpos en descomposición.Mezcla hirviente, corregida sin cesar por la agitación; teatro de extrañas fermentaciones y transmutaciones en los relámpagos y el trueno, modificado por las tempestades donde se anulan las partículas sulfurosa superabundantes. Mezcla mortífera en tiempos de gran calma, cuando se perfila el temible estancamiento que transforma los puertos abrigados, las bahías profundas, en cementerios de marinos...


Es el movimiento el que purifica


...El olfato,por fugacidad misma de sus impresiones, es un tributo desolador al poder de penetración de olor, y provoca al alma sensible, incapaz de escapar a los sentimientos que impone. Se instaura una correspondencia extraña entre dicha fugacidad del olor inexpresable y la revelación del deseo impreciso, sin esperanza de apaciguamiento, que funda el narcisismo...”