Ciudad- un pantone de olores.

"El aire de un lugar es un caldo espantoso donde se mezclan humaredas, azufres;vapores acuosos, volátiles, oleosos y salinos que exhalan de la tierra y, si es necesario, las materias fulminantes que vomita, las mofetas, aire mefíticos que se desprenden de los pantanos, de minúsculos insectos y sus huevos, de animáculos espermáticos; y lo que es peor, los miasmas contagios que surgen de los cuerpos en descomposición.Mezcla hirviente, corregida sin cesar por la agitación; teatro de extrañas fermentaciones y transmutaciones en los relámpagos y el trueno, modificado por las tempestades donde se anulan las partículas sulfurosa superabundantes. Mezcla mortífera en tiempos de gran calma, cuando se perfila el temible estancamiento que transforma los puertos abrigados, las bahías profundas, en cementerios de marinos...


Es el movimiento el que purifica


...El olfato,por fugacidad misma de sus impresiones, es un tributo desolador al poder de penetración de olor, y provoca al alma sensible, incapaz de escapar a los sentimientos que impone. Se instaura una correspondencia extraña entre dicha fugacidad del olor inexpresable y la revelación del deseo impreciso, sin esperanza de apaciguamiento, que funda el narcisismo...”