Burocracia orgânica

"Em resumo: de maneira alguma se pode dizer que Barnabás é um criado superior. Pertence então à criadagem inferior? Mas justamente esses, os criados inferiores, têm traje oficial, pelo menos quando descem à aldeia; não propriamente uma libré, há também muitas diferenças de uns para os outros, mas, em todo o caso, logo se conhece pelo traje que são do Castelo, tu mesmo viste alguns deles no Albergue dos Senhores. O que salta à vista nestes trajes é o serem muito justinhos, nunca um lavrador ou operário poderia ter serventia para aquilo. Pois bem, Barnabás não possui um traje assim; isto não é apenas humilhante ou aviltante, que isso, vá lá, ainda a gente poderia suportar; mas, sobretudo em horas sombrias, e não raras vezes as temos, Barnabás e eu, leva-nos a duvidar de tudo. Será serviço do Castelo o que Barnabás faz?, perguntamos nós então; ele tem acesso às chancelarias, é certo; mas são as chancelarias o Castelo propriamente dito? E mesmo que certas chancelarias pertençam ao Castelo. É a essa que ele tem acesso? Barnabás tem entrada em chancelarias, mas essas chancelarias são apenas uma parte do conjunto de todas as chancelarias, depois delas vêm barreiras e por detrás dessas barreiras há outras chancelarias.




É verdade que ninguém proíbe Barnabás de continuar;mas como pode ele continuar, se já topou com os seus superiores, se estes já o despacharam e o mandam embora? Além de que, lá em cima, uma pessoa está sempre sob vigilância, pelo menos assim se crê.
E mesmo Barnabás continuasse para além dessas barreiras, de que lhe serviria isso se, oficialmente, já não tem nada que fazer ali e o olham, portanto, como a um intruso? Estas barreiras, tu não as deves imaginar como se fossem uma fronteira bem traçada, também Barnabás não se cansa de me chamar a atenção para isto. Barreiras, também as há nas chancelarias onde Barnabás tem acesso;há, pois, barreiras que ele passa e barreiras que ele não passa, e as primeiras não têm aspecto diferente das segundas, por isso não é de admitir a priori que as chancelarias por detrás destas últimas sejam na sua essência diferentes das primeiras que ele já conhece. Só nas horas sombrias de que te falei é que a gente assim crê. Mas a dúvida vai mais longe ainda, contra ela não há defesa."

El árido y el tiempo

"Todos nos parecemos más o menos a un viajero que hubiera recorrido un enorme país; y que observara, cada tarde, al sol, el mismo que antaño doraba magníficamente los encantos del camino, ocultarse en un llano horizonte. Se sienta con resignación sobre sucias colinas cubiertas de vestigios desconocidos, y dice a las fragancias de los helechos que en vano ascienden hacia el cielo vacío; a las escasas y desdichadas semillas, que en vano germinan en suelo árido; a los pájaros que creen sus matrimonios bendecidos por alguien, que se equivocan al construir sus nidos en un páramo barrido por vientos fríos y violentos. Retoma tristemente su camino hacia un desierto casi igual al que acabara de recorrer, escoltado por un pálido fantasma al que llamamos Razón, que aclara con una pálida linterna la aridez de su camino y, para aplacar la renaciente sed de pasión que de vez en cuando lo atrapa, le vierte el veneno del tedio.



Cuanto más delicado sea un espíritu, más bellezas originales descubre; cuanto más tierna y abierta a la divina esperanza sea un alma, más motivos para amar a su prójimo, por más mancillado que éste se encuentre, el alma halla; esto es obra de la caridad, y se ha visto a más de una contrita viajera, perdida en los áridos desiertos de la desilusión, reconquistar la fe y prendarse con más fuerza de aquello que había perdido, con toda razón, al poseer ahora la ciencia de dirigir su pasión y la de su ser amado."

Ciudad excepcional

"—De ahora en adelante seré yo quien describa las ciudades —había dicho el Kan—.
Tú en tus viajes verificarás si existen.
Pero las ciudades visitadas por Marco Polo eran siempre distintas de las pensadas por el emperador.
—Y sin embargo, he construido en mi mente un modelo de ciudad, de la cual se pueden deducir todas las ciudades posibles —dijo Kublai—. Aquel encierra todo lo que responde a la norma. Como las ciudades que existen se alejan en diverso grado de la norma,
me basta prever las excepciones a la norma y calcular sus combinaciones más probables.
—También yo he pensado en un modelo de ciudad de la cual deduzco todas las otras— respondió Marco—. Es una ciudad hecha sólo de excepciones, impedimentos, contradicciones, incongruencias, contrasentidos. Si una ciudad así es cuanto hay de más improbable, disminuyendo el numero de los elementos fuera de la norma aumentan las posibilidades de que la ciudad verdaderamente sea.
 



Por lo tanto basta que yo sustraiga excepciones a mi modelo, y en cualquier orden que proceda llegare a encontrarme delante de una de las ciudades que, si bien siempre a modo de excepción, existen. Pero no puedo llevar mi operación más allá de cierto límite: obtendría ciudades demasiado verosímiles para ser verdaderas."

Passio


"Mas a paixão muitas vezes está associada à posse...
Se tem a ver com a posse não é paixão.
Bom, mas vamos então à posse: se uma pessoa faz as coisas no mundo "por", é uma coisa; se as pessoas fazem alguma coisa "para", é diferente. Ao entrarmos na sala de um museu, ou de vários museus, é-nos indirectamente comunicada uma ideia e um sentimento da pintura. Se um pintor que tem a paixão da pintura pinta, e se o que ele quer é só "ser", então basta ver a sua obra para também captarmos um determinado sentimento acerca da pintura.
Eu costumo dizer que Van Gogh se suicidou porque até o fim da vida não conseguiu que o reconhecessem como pintor. Bom, Deus criou "por" (não "para"). O pintor que pinta para depois vender o quadro, pintou "para". Quem ama, ama "por", não há confusão possível com o verbo "ter". Às vezes, é muito difícil viver bem com o "por", porque o "para" entra muito em conflito com o "por"."

Do pensar à palavra topográfica

"Pensar não é unificar, tornar familiar a aparência, dando-lhe a forma de um grande princípio.Pensar é reaprender a ver, dirigir a consciência, fazer de cada imagem um lugar priviligiado. Por outras palavras, a fenomenologia recusa-se a explicar o mundo, quer ser tão-só uma uma descrição do vivido.


Une-se o pensamento absurdo na sua afirmação inicial de que não há verdade, mas somente verdades. É a consciência que a ilumina pela atenção que lhe dá. A consciência não constitui o objecto do seu conhecimento, apenas fixa, é o acto de atenção, e, para retomar uma imagem bergsoniana, parece-se com o aparelho de projecção que, de repente, se fixa numa imagem. A diferença é que não existe cenário, mas uma ilustração sucessiva e inconsequente. Nessa lanterna mágica, todas as imagens são previligiadas. A consciência põe em suspenso na experiência os objectos da sua atenção. Como que miraculosamente, isola-os. Estão, desde então, fora de todos os juízos. É essa "intenção" que caracteriza a consciência. Mas a palavra não implica nenhuma ideia de finalidade; é tomada no seu sentido de "direcção": só tem valor topográfico."

Todo se rompe, menos la eternidad


" Las fuertes tendencias antipolíticas de la temprana cristiandad son tan familiares que la idea de que un pensador cristiano haya sido el primero en formular las implicaciones políticas de la antigua noción política de la libertad, nos parece casi paradójica.
La única explicación que viene a la mente, es que Agustín era romano tanto como cristiano, y que en esta parte de su trabajo formuló la experiencia política central de la Antigüedad romana, que era que, la libertad como comienzo deviene manifiesta en el acto de fundación. Pero estoy convencida de que esta impresión se modificaría considerablemente si lo dicho por Jesús de Nazareth fuera tomado más seriamente en sus implicaciones filosóficas. Encontramos en estas partes del Nuevo Testamento una extraordinaria comprensión de la libertad, y particularmente del poder inherente a la libertad humana; pero la capacidad humana que corresponde a este poder, que —en palabras del Evangelio— es capaz de remover montañas, no es la voluntad sino la fe. El ejercicio de la fe, en realidad su producto, es lo que el Evangelio llama "milagros", una palabra con diversos significados en el Nuevo Testamento, y por lo tanto difícil de comprender. Podemos soslayar aquí las dificultades y referimos únicamente a aquellos pasajes donde los milagros son claramente, no eventos sobrenaturales, sino sólo lo que todos los milagros, aquellos protagonizados ya sea por hombres o por agentes divinos, deben ser siempre interrupciones de alguna serie natural de eventos, o de algún proceso automático, en cuyo contexto se constituyen como lo totalmente inesperado. 





No hay duda de que la vida humana, situada en la Tierra, está rodeada de procesos automáticos — por los procesos naturales de la Tierra, que a su vez, están rodeados de procesos cósmicos, y hasta nosotros mismos somos conducidos por fuerzas similares en tanto somos también parte de la naturaleza orgánica. Más aún, nuestra vida política, a pesar de ser el reino de la acción, también se ubica en el seno de procesos que llamamos históricos y que tienden a convertirse en procesos tan automáticos o naturales como los procesos cósmicos, a pesar de haber sido iniciados por los hombres. La verdad es que el automatismo es inherente a todos los procesos, más allá de su origen; ésta es la razón por la cual ningún acto singular, ningún evento singular, puede en algún momento y de una vez para siempre, liberar y salvar al hombre, o a una nación, o a la humanidad. Está en la naturaleza de los procesos automáticos a los que está sujeto el hombre, pero en y contra los cuales puede afirmarse a través de la acción, el que estos procesos sólo pueden significar la ruina para la vida humana. Una vez que los procesos producidos por el hombre, los procesos históricos, se han tornado automáticos, se vuelven no menos fatales que el proceso de la vida natural que conduce a nuestro organismo y que, en sus propios términos, esto es, biológicamente, va del ser al no- ser, desde el nacimiento a la muerte. Las ciencias históricas conocen muy bien esos casos de civilizaciones petrificadas y desesperanzadamente en declinación, donde la perdición parece predestinada como una necesidad biológica; y puesto que tales procesos históricos de estancamiento pueden perdurar y arrastrarse por siglos, éstos llegan incluso a ocupar lejos el espacio más amplio en la historia documentada; los períodos de libertad han sido siempre relativamente cortos en la historia de la humanidad.
Lo que usualmente permanece intacto en las épocas de petrificación y ruina predestinada es la facultad de la libertad en sí misma, la pura capacidad de comenzar, que anima a inspira todas las actividades humanas y constituye la fuente oculta de la producción de todas las cosas grandes y bellas.
Pero mientras este origen, permanece oculto, la libertad no es una realidad terrenalmente tangible, esto es, no es política. Es porque el origen de la libertad permanece presente aun cuando la vida política se ha petrificado y la acción política se ha hecho impotente para interrumpir estos procesos automáticos, que la libertad puede ser tan fácilmente confundida con un fenómeno esencialmente no político; en dichas circunstancias, la libertad no es experimentada como un modo de ser con su propia virtud y virtuosidad, sino como un don supremo que sólo el hombre, entre todas las criaturas de la Tierra, parece haber recibido, del cual podemos encontrar rastros y señales en casi todas sus actividades,pero que, sin embargo, se desarrolla plenamente sólo cuando la acción ha creado su propio espacio mundano, donde puede por así decir, salir de su escondite y hacer su aparición.



Cada acto, visto no desde la perspectiva del agente sino del proceso en cuyo entramado ocurre y cuyo automatismo interrumpe, es un "milagro", esto es, algo inesperado. Si es verdad que la acción y el comenzar son esencialmente lo mismo, se sigue que una capacidad para realizar milagros debe estar asimismo dentro del rango de las facultades humanas. Esto suena más extraño de lo que en realidad es. Está en la naturaleza de cada nuevo comienzo el irrumpir en el mundo como una "infinita improbabilidad", pero es precisamente esto "infinitamente improbable" lo que en realidad constituye el tejido de todo lo que llamamos real. Después de todo, nuestra existencia descansa, por así decir, en una cadena de milagros, el llegar a existir de la Tierra, el desarrollo de la vida orgánica en ella, la evolución de la humanidad a partir de las especies animales. Desde el punto de vista de los procesos en el Universo y en la Naturaleza, y sus probabilidades estadísticamente abrumadoras, la aparición de la existencia de la Tierra a partir de los procesos cósmicos, la formación de la vida orgánica a partir de los procesos inorgánicos, la evolución del hombre, finalmente, a partir de los procesos de la vida orgánica, son todas "infinitas improbabilidades", son "milagros" en el lenguaje cotidiano. Es debido a este componente milagroso presente en la realidad que los eventos, sin importar cuan anticipados estén en el miedo o la esperanza, nos impactan con un shock de sorpresa una vez que han sucedido.



El impacto de un acontecimiento no es nunca completamente explicable, su facultad trasciende en principio toda anticipación. La experiencia que nos dice que los acontecimientos son milagros no es ni arbitraria ni sofisticada es, por el contrario, de lo más natural, en realidad, en la vida cotidiana, es casi un lugar común. Sin esta experiencia corriente, la parte asignada por la religión a los milagros sobrenaturales sería poco menos que incomprensible. He elegido el ejemplo de los procesos naturales que son interrumpidos por el advenimiento de una "infinita improbabilidad" con el propósito de ilustrar que lo que llamamos real en la experiencia ordinaria ha en general adquirido su existencia a través de coincidencias más extrañas que la ficción. Por supuesto que este ejemplo tiene sus limitaciones y no puede ser aplicado sin más al dominio de los asuntos humanos. Sería pura superstición esperar milagros, "infinitas improbabilidades", en el contexto de procesos automáticos ya sean históricos o políticos, aunque tampoco esto puede ser nunca completamente excluido. La historia, en oposición a la naturaleza, está llena de acontecimientos; aquí el milagro del accidente y de la "infinita improbabilidad" ocurre tan frecuentemente que incluso parece completamente extraño el hecho de hablar de milagros. Pero la razón de esta frecuencia es meramente que los procesos históricos son creados y constantemente interrumpidos por la iniciativa humana, por el initium que el hombre es, en tanto es un ser que actúa. De aquí que no sea en lo más mínimo supersticioso, es más bien un precepto del realismo buscar lo imprevisible y lo impredecible, el estar preparado para el esperar "milagros" en la esfera política. Y cuanto más esté desequilibrada la balanza en favor del desastre, tanto más milagroso aparecerá el acto realizado en libertad; porque es el desastre y no su salvación, lo que siempre ocurre automáticamente y que por lo tanto siempre debe aparecer como irresistible.



Objetivamente, esto es, visto desde afuera y sin tener en cuenta que el hombre es un inicio y un iniciador, la posibilidad de que el futuro sea igual al pasado es siempre abrumadora. No tan abrumadora, por cierto, pero casi, como lo era la posibilidad de que ninguna tierra surgiera nunca de los sucesos cósmicos, de que ninguna vida se desarrollara a partir de los procesos inorgánicos y de que ningún hombre emergiera a partir de la evolución de la vida animal. La diferencia decisiva entre las "infinitas improbabilidades", sobre la cual descansa la realidad de nuestra vida en la Tierra, y el carácter milagroso inherente a esos eventos que establece la realidad histórica es que, en el dominio de los asuntos humanos, conocemos al autor de los "milagros". Son los hombres quienes los protagonizan, los hombres quienes por haber recibido el doble don de la libertad y la acción pueden establecer una realidad propia."

El hacer visible


"La ciudad tiene habitantes, lo urbano no. Es más, en muchos sentidos, lo urbano se desarrolla en espacios deshabitados e incluso inhabitables"

Quetzalcóatl



"O que nos fez perder a cultura foi a nossa ideia ocidental da arte e o proveito que tiramos dela. Arte e cultura não podem andar juntas, contrariamente ao uso que se faz delas universalmente!"

Reticências mas, na vertical.



"A grande revolução na poesia de Pessoa foi a sua intelectualização. O primeiro problema subsequente é ser-se poeta aí. E o segundo é a inteligência não ser razão. Mas é isto tão novo, que os olhos dos poetas mal o vêem. Porque só se vê o que é visível, ou seja o que já se está a ver, na possibilidade de o estar. Toda a arte não intelectual tem de sê-lo, mesmo que o não queira, para nos promover a uma maioridade mental. Concebemos uma arte grande para, digamos, uma menoridade quando tem muitos séculos em cima a ampliar-lhe a grandeza. Mas só se amplia o que já está ampliado sem ampliação. Extraordinária a lição de Pessoa. Extraordinária a obtusidade a daqueles que não entenderam, na prosa, a lição dessa poesia.Porque não se cresce na mente só uma metade dela. Excepto para se ser aleijado nas duas."

...justifica-se assim uma saudade do que se quer perder.


" Lisboa é o rio. O resto são os olhos das casas voltados para ele. Ou para a memória de quem sabe que está lá. Não vejo o rio donde moro, eu. Não vivo portanto em Lisboa mas no que sobeja dela em bairro ou campo adjacente. Deve ter sido também por isso que a não aprendi a amar. Fantasio-me assim a morar donde visse o rio ao abrir as janelas pela manhã e houvesse barcos, cais de atracamento, talvez gritos de gaivotas e eu pudesse assim inserir-me nas grandes navegações e recuperar a minha memória marítima de português que perdi. E ser de novo eu com mais quinhentos anos a esclarecerem-me a identificação."

Níntimo Ver



Vês! Ninguém assistiu ao formidável
Enterro de tua última quimera.
Somente a Ingratidão - esta pantera -
Foi tua companheira inseparável!


Acostuma-te à lama que te espera!
O Homem, que, nesta terra miserável, 
Mora, entre feras, sente inevitável 
Necessidade de também ser fera. 

Toma um fósforo. Acende teu cigarro! 
o beijo, amigo, é a véspera do escarro,
A mão que afaga é a mesma que apedreja.

Se a alguém causa inda pena a tua chaga,
Apedreja essa mão vil que te afaga,
Escarra nessa boca que te beija!

...ainda na liberdade!

Um filósofo não reflecte sobre a “diferença” entre filósofos, porque fazê-lo seria afirmar a precariedade e sem-razão da filosofia que é a sua. Como o crente em face de um descrente ou de uma crença diferente. Há um impensável no que é a nossa crença ou profundo pensar – que se identificam – e que mergulha até ao incognoscível de nós. E não pensemos no inconsciente freudiano, que é, se for, um domínio restrito para o incomensurável do homem. Dos infinitos acasos, acidentes, encontros ou desencontros que nos aconteceram, da família que nos calhou ao ambiente em que aprendemos a terra da nossa origem, dos livros que lemos ou não e da idade em que eles puderam ou não ser em nós os livros que eram, do que fomos por nós ou outros em nós, do tempo em que nos aconteceu nascer, do sem-fim dos nossos possíveis e do que deles se possibilitou – um substrato fica no subsolo de nós. E é nesse substrato que se define a nossa liberdade no modo de o harmonizar, numa escolha originária, com a pessoa que somos, ou seja com essa mesma liberdade.

A última decifração ou esclarecimento da liberdade do homem é a que se situa no intervalo infinito e infinitesimal entre si e si. E a que apenas a pode afirmar é o que a identifica com a nossa pessoa. Assim o seu paradoxo é o de sermos quem queremos ser e não podermos deixar de o querer, ou seja, termos de o querer. Pois como poderemos deixar de ser quem somos, ou seja ser outra pessoa?E como afirmar melhor a liberdade senão sendo quem desejamos ser, ou seja nós próprios? Mas o homem é tão fora do inteligível. Há que suster a razão antes de ser sem-razão, enrolada no fio que desenrola. A liberdade vive-se no seu incompreensível, que é o normal compreensível do homem.” 

...hasta la incognoscible fisura

"...El pirata tiene el poder de interrumpir el circuito de la producción, de descarga la noria de la producción, pero, sin embargo, no es ajeno a todo ese montaje. Precisamente subsiste gracias a esas redes económicas y comerciales que él mismo descompone. Lo cual forma el símbolo de sus relaciones con el tiempo, con la civilización o con la historia: una voluntad furiosa de separarse de todo eso y la fatalidad de depender de ello.
La actividad del pirata viene a parar entonces en un juego del escondite entre él, paria y la sociedad. A veces logra romper el muro del tiempo y abrirse paso, pero una vez en el exilio, ¿cómo acomodarse a ese no man's land entre la eternidad y el instante? Tiene que reintegrarse, por más o menos tiempo, en el siglo del cual ha desertado. El mismo barco que ha llevado su cargamento de bribones al más allá radiante de los mares tropicales, entre el Génesis y la estrella Absinta, una orden del capitán va a lanzarlo de nuevo, por una temporada, a los caminos de su tiempo. Regresa a la historia, y en ella efectúa sus depredaciones y hace acopio de tesoros y provisiones. Cuando está colmado de los bienes de este mundo, rápidamente hace rumbo hasta la incognoscible fisura por la que deslizarse otra vez fuera del tiempo.
Estas idas y venidas del interior al exterior de la historia ritman la epopeya del pueblo del mar. El pirata siempre está en precario respecto a los asuntos del mundo; los precede o los sigue, pero no está en hora." 

Maria Antonieta Josefa Joana de Habsburgo-Lorena

"...posso dizer, sem paradoxo, que só tenho fé na dúvida, a exemplo, na minha pequenez humana, de ter Deus a liberdade como sua única lei; quer dizer esta segunda parte que Deus está sempre inventando e sempre com uma infinita possibilidade de mais inventar, como se ainda não tivesse inventado nada; como o que inventa me aparece a mim, preso nas malhas de espaço e tempo, quase sempre como em pares de contrários, nunca me tomo decididamente por um ou outro termo do par, senão quando se trata das definições práticas da vida: por exemplo, é melhor que o povo coma do que não coma...



...o mundo em que vivo é uma equação: não me importo como o que significam os termos; sei apenas que são iguais; então todo  mistério reflui ao próprio sinal de igualdade que os separa e os une; mas só saberei desse mistério quando não houver mais membros de equação e quando, portanto não tiver o sinal qualquer espécie de significado; o que talvez só se realize a nosso nível, na viva morte dos santos; repetirei ideias para que fiquem, senão bem claras, pelo menos bem lembradas, e me não atribuam outras: nos santos de qualquer religião, ou de nenhuma; os quais devem estar incluídos, para os católicos, nas celebrações litúrgicas do primeiro de Novembro."

Caçadores de borboletas


Segundo Jacques Lacarrière, no seu livro Os Homens Embriagados de Deus, pensar o deserto é uma questão que se impõe para compreender um tipo de movimento ou de errância que atravessou efectiva imaginariamente o percurso da nossa cultura. A questão que abre o seu prefácio pergunta se os desertos do Oriente Próximo deixaram de ser hoje o lugar de experiências soberanas. Ligados agora à ideia do petróleo e do combustível, eles terão perdido aquilo que os caracterizou por tantos séculos, a saber, uma espécie de nudez que rejeitava a história para os confins das suas areias, onde nada se mexia ou parecia "progredir"? "Os desertos eram o lugar do imovente, de uma virginidade perpétua onde os homens terminam por se parecer com os anjos".


Num tal mundo, o homem é uma presença absurda que só pode viver nele tornando a si mesmo um peso morto do tempo. Eis porque durante séculos este lugar extremo só obrigou hirsutos fantasmas, sombras desencarnadas, restos de seres humanos que os testemunhos de então chamavam de atletas do exílio, homens que sobreviviam e procuravam um lugar cujo sintoma mais imediato é o de não se constituir num território, compreendido como um espaço regulado por leis e normas de ocupação, trânsito, habitação, etc."

O lugar da morte dos sonhos

" Quem no seio de certas angústias, no âmago de alguns sonhos não conheceu a morte como uma sensação que despedaça e é maravilhosa, que se não pode confundir com nada na lei do espírito? Só tendo conhecido essa aspirante maré de angústia de ondas que aparecem a bater-nos e fazem inchar como accionadas por insuportável bofetada. A angústia que chega e se afasta cada vez mais espessa, cada vez mais pesada e farta. É o próprio corpo no limite de distensão e forças e que assim mesmo deve chegar mais longe. É uma espécie de ventosa que assentou na alma, de acidez que escorre como um vitríolo até aos derradeiros marcos do sensível. E a alma sem recurso, ao menos, para se quebrar. Porque a própria distensão é falsa.Por tão pouco não é possível contentar a morte. 



Essa distensão no plano físico é como que invertida imagem de um aperto que deve ocupar o espírito ao correr de todo o corpo vivo."

Um exercício de censura pessoal + o algoritmo





"...na vida é tudo fluido, misturado, incerto, mau de analisar sumariamente e impossível de analisar até ao fim".

Cataclismo ou autoclismo natural ?


"A evolução não é apenas um movimento para a frente; em muitos casos observa-se um marcar passo, e mais frequentemente ainda um desvio ou um regresso. É necessário que assim seja...as mesmas causas que cindem o movimento evolutivo, fazem com que a vida, ao evoluir, muitas vezes se distraia de si própria, hipnotizada pela forma que acaba de produzir. Mas daí resulta uma desordem cada vez maior."

A redundância da atenção estendida.

"A existência de que estamos mais certos e que melhor conhecemos é incontestavelmente a nossa própria, visto que a respeito de todos os outros objectos temos noções que podem ser tidas como exteriores e superficiais, enquanto de nós próprios temos uma percepção interior e profunda. Que verificamos então?Qual é, neste caso privilegiado, o exacto sentido da palavra "existir"? Recordemos, em poucas palavras, as conclusões dum trabalho anterior.
Verifico em primeiro lugar que passo dum estado para outro. Sinto calor ou frio, estou alegre ou triste, estou trabalhando ou sem nada fazer, contemplo aquilo que me rodeia ou penso em outra coisa. Sensações, sentimentos, volições, representações, são modificações entre as quais a minha existência se partilha, e que ora a tingem duma cor, ora de outra. Assim mudo constantemente. Mas não é tudo. A modificação é muito mais radical do que pode parecer à primeira vista."