El árido y el tiempo

"Todos nos parecemos más o menos a un viajero que hubiera recorrido un enorme país; y que observara, cada tarde, al sol, el mismo que antaño doraba magníficamente los encantos del camino, ocultarse en un llano horizonte. Se sienta con resignación sobre sucias colinas cubiertas de vestigios desconocidos, y dice a las fragancias de los helechos que en vano ascienden hacia el cielo vacío; a las escasas y desdichadas semillas, que en vano germinan en suelo árido; a los pájaros que creen sus matrimonios bendecidos por alguien, que se equivocan al construir sus nidos en un páramo barrido por vientos fríos y violentos. Retoma tristemente su camino hacia un desierto casi igual al que acabara de recorrer, escoltado por un pálido fantasma al que llamamos Razón, que aclara con una pálida linterna la aridez de su camino y, para aplacar la renaciente sed de pasión que de vez en cuando lo atrapa, le vierte el veneno del tedio.



Cuanto más delicado sea un espíritu, más bellezas originales descubre; cuanto más tierna y abierta a la divina esperanza sea un alma, más motivos para amar a su prójimo, por más mancillado que éste se encuentre, el alma halla; esto es obra de la caridad, y se ha visto a más de una contrita viajera, perdida en los áridos desiertos de la desilusión, reconquistar la fe y prendarse con más fuerza de aquello que había perdido, con toda razón, al poseer ahora la ciencia de dirigir su pasión y la de su ser amado."

Ciudad excepcional

"—De ahora en adelante seré yo quien describa las ciudades —había dicho el Kan—.
Tú en tus viajes verificarás si existen.
Pero las ciudades visitadas por Marco Polo eran siempre distintas de las pensadas por el emperador.
—Y sin embargo, he construido en mi mente un modelo de ciudad, de la cual se pueden deducir todas las ciudades posibles —dijo Kublai—. Aquel encierra todo lo que responde a la norma. Como las ciudades que existen se alejan en diverso grado de la norma,
me basta prever las excepciones a la norma y calcular sus combinaciones más probables.
—También yo he pensado en un modelo de ciudad de la cual deduzco todas las otras— respondió Marco—. Es una ciudad hecha sólo de excepciones, impedimentos, contradicciones, incongruencias, contrasentidos. Si una ciudad así es cuanto hay de más improbable, disminuyendo el numero de los elementos fuera de la norma aumentan las posibilidades de que la ciudad verdaderamente sea.
 



Por lo tanto basta que yo sustraiga excepciones a mi modelo, y en cualquier orden que proceda llegare a encontrarme delante de una de las ciudades que, si bien siempre a modo de excepción, existen. Pero no puedo llevar mi operación más allá de cierto límite: obtendría ciudades demasiado verosímiles para ser verdaderas."

Passio


"Mas a paixão muitas vezes está associada à posse...
Se tem a ver com a posse não é paixão.
Bom, mas vamos então à posse: se uma pessoa faz as coisas no mundo "por", é uma coisa; se as pessoas fazem alguma coisa "para", é diferente. Ao entrarmos na sala de um museu, ou de vários museus, é-nos indirectamente comunicada uma ideia e um sentimento da pintura. Se um pintor que tem a paixão da pintura pinta, e se o que ele quer é só "ser", então basta ver a sua obra para também captarmos um determinado sentimento acerca da pintura.
Eu costumo dizer que Van Gogh se suicidou porque até o fim da vida não conseguiu que o reconhecessem como pintor. Bom, Deus criou "por" (não "para"). O pintor que pinta para depois vender o quadro, pintou "para". Quem ama, ama "por", não há confusão possível com o verbo "ter". Às vezes, é muito difícil viver bem com o "por", porque o "para" entra muito em conflito com o "por"."